Llevo
un tiempo desarrollando teorías sobre los tíos que me rodean. Unas las acabo
comprobando. Otras me acabo enterando, pero nunca me quedo con la duda. Aunque
soy más de la primera opción, para que os voy a engañar. Y encima mis amigos me
incitan a comprobarlas, y claro, así no hago casa… Pero lo bien que me lo paso,
¿Qué? Pues eso.
Así
que a día de hoy, aquí me tenéis, con tres teorías, todavía sin descifrar,
sobre tres tíos diferentes.
TEORÍA
1: LLAMEMOSLE “C”
“C”
es un tío de casi 40 años pero que no se conserva nada nada mal… Ya tu sabeh… El
típico tío echado p’alante y que tiene pinta de que no se le pone nada por
delante. Que si tiene que decirte a la cara que estás buena, te lo dirá, al
igual que si no le convences, te dirá: “Tú
a tu casa y yo a la mía”.
Pues
bien, sobre “C” tengo la teoría de que con todo lo chulito que se le ve que es,
luego en la cama decepciona. Y no estoy hablando de tamaño (que de eso parece
que va bien. O por lo menos eso se intuye…) sino de él como follador nato.
Nota: Esta teoría no llevo idea de
comprobarla por más veces que él haya intentado liarse conmigo. Prefiero que
sea otra la que me lo cuente. Seguiré informando.
TEORÍA
2: LLAMEMOSLE “P”
Ay,
“P”… Creo que es el tío que más me ha desconcertado de toda mi vida. Tan pronto
me suelta unas puyas a muerte como me dice: “¿Cuando
me vas a enseñar tu nueva casa?” Y así no hay manera de centrarse. Es un
chaval muy callado. Demasiado para mi gusto. Pero cada uno es como es. Eso sí,
tiene unos ojazos. Y huele tan bien siempre. Y le hace un culito el traje. Y…
ainsss!
Pues
mi teoría sobre “P” es que todo lo que calla fuera, luego lo saca en la cama.
Que todo lo parado que es con el mundo exterior, luego en la intimidad tiene
que ser un vividor-follador. Probablemente me equivoque, pero ahí lo dejo…
Nota: Esta teoría sí que tengo que comprobar
yo. No sé cómo lo voy a hacer, y ni siquiera sé si él quiere algo conmigo, pero
como que me llamo “Furor Uterino” que
esto lo pruebo en primera persona. Palabrita.
TEORÍA
3: LLAMEMOSLE “E”
“E”
de EMPOTRADOR. No tiene otro nombre. Y es que es lo que desprende. No sabéis
los brazos que gasta el muchacho, ni como mueve ese culazo que Diosito le ha
dado cuando baila bachata. Bueno, y cuando no también. Ay, si es que de cuello
para abajo te hipnotiza. (Nota mental:
dejar de babear cada vez que lo vea). Y ya cuando hablas con él a un palmo
de distancia, mientras no deja de mirarte a los ojos y a la vez te acaricia el
pelo, entonces ya ovulo. Y ya son muchas ovulaciones por mes. No sé si eso es
bueno.
Mi
teoría sobre Mr. Empotrador es que lo que se ve, es lo que hay. Que es así
dentro y fuera de la cama. Que te la mete a ti y embaraza a todo el bloque de
pisos. Y me juego lo que queráis a que al día siguiente no puedes ni andar,
porque seguro que lo que tiene entre las piernas no es ni medio normal. Al
igual que su tableta de chocolate.
Nota: Esta teoría no la voy a comprobar. No
es que no quiera. Que ya os digo yo que si lo vierais, querríais. Es que hay
motivos personales que me lo impiden. Pero nunca sabes dónde te puede llevar
una noche de borrachera…
