Hoy
quiero hablaros de una de mis pelis favoritas: “CON DERECHO A ROCE”. Es una de
esas películas que no me canso de ver por más que me sepa los diálogos, pero es
que piensas que la historia puede suceder en la realidad, aunque no sea a ti… para
variar!
Imagínate
que un día decides acostarte con un amigo, porque la necesidad es muy mala,
todos los sabemos, y cometes ese error. Y sabes que a partir de ahí ya nada va
a ser lo mismo aunque os hayáis jurado que sólo va a ser sexo, que nada de
sentimientos. Y después seguiremos con la misma vida que llevábamos. Si, y vas
tú y te lo crees… Pues eso les pasa a los protas de la peli, que después de
unas cuantas cervezas deciden “caer en esa trampa”.
Oye,
que acostarse con amigos está muy bien. Yo lo corroboro. Quién te conoce mejor
que alguien con el que ya has compartido muchos buenos momentos, aunque no
hayan sido sexuales? Le puedes decir qué te gusta y qué no quieres que te haga
ni en sueños, y viceversa, y después todos tan contentos, porque no tenéis que
demostraros nada. Todo va a seguir siendo igual… o no? La respuesta es NO.
Intentas que todo siga la misma normalidad que antes de que eso sucediera, pero
los dos sabéis que ya nada volverá a ser lo mismo.
Los
protas de esta peli, cuando ya llevan unos cuantos polvos a sus espaldas,
deciden que deberían dejar de hacerlo y conocer a otras personas. Y yo te
cuento y tú me vas contando. Y todos tan amigos, oiga. Vale, esto sólo pasa en
las pelis, En la vida real, o por lo menos en la mía, nunca ha pasado.
Hasta
que al final se dan cuenta de que están enamorados. Que bonito, oye. Quien lo
iba a decir cuando empezó la película… Y como todo final de película, pues ahí
acabas con ellos, llorando purpurina y vomitando arcoiris, y con la certeza de
que esas historias sólo pasan detrás de la pantalla. Que luego
en tu vida real, lo único que pasa es que tú te enamoras como una completa
gilipollas pero para él sólo has sido una más de su lista interminable de
vaginas, y tú te quedas jodida, dudando ya de si sois amigos, follamigos o
amigos que se rozan sólo cuando a él le viene bien y él sigue viviendo su vida
tan feliz y sin remordimientos.
Caris,
hacerme caso, si lo podéis evitar, no os liéis con alguien que consideras tu
amigo. Palabrita de Furor Uterino.
