lunes, 16 de febrero de 2015

COMO EN LAS PELICULAS (Parte 1)

Hoy quiero hablaros de una de mis pelis favoritas: “CON DERECHO A ROCE”. Es una de esas películas que no me canso de ver por más que me sepa los diálogos, pero es que piensas que la historia puede suceder en la realidad, aunque no sea a ti… para variar!
 



Imagínate que un día decides acostarte con un amigo, porque la necesidad es muy mala, todos los sabemos, y cometes ese error. Y sabes que a partir de ahí ya nada va a ser lo mismo aunque os hayáis jurado que sólo va a ser sexo, que nada de sentimientos. Y después seguiremos con la misma vida que llevábamos. Si, y vas tú y te lo crees… Pues eso les pasa a los protas de la peli, que después de unas cuantas cervezas deciden “caer en esa trampa”.
Oye, que acostarse con amigos está muy bien. Yo lo corroboro. Quién te conoce mejor que alguien con el que ya has compartido muchos buenos momentos, aunque no hayan sido sexuales? Le puedes decir qué te gusta y qué no quieres que te haga ni en sueños, y viceversa, y después todos tan contentos, porque no tenéis que demostraros nada. Todo va a seguir siendo igual… o no? La respuesta es NO. Intentas que todo siga la misma normalidad que antes de que eso sucediera, pero los dos sabéis que ya nada volverá a ser lo mismo.
 
Los protas de esta peli, cuando ya llevan unos cuantos polvos a sus espaldas, deciden que deberían dejar de hacerlo y conocer a otras personas. Y yo te cuento y tú me vas contando. Y todos tan amigos, oiga. Vale, esto sólo pasa en las pelis, En la vida real, o por lo menos en la mía, nunca ha pasado.
 
Hasta que al final se dan cuenta de que están enamorados. Que bonito, oye. Quien lo iba a decir cuando empezó la película… Y como todo final de película, pues ahí acabas con ellos, llorando purpurina y vomitando arcoiris, y con la certeza de que esas historias sólo pasan detrás de la pantalla. Que luego en tu vida real, lo único que pasa es que tú te enamoras como una completa gilipollas pero para él sólo has sido una más de su lista interminable de vaginas, y tú te quedas jodida, dudando ya de si sois amigos, follamigos o amigos que se rozan sólo cuando a él le viene bien y él sigue viviendo su vida tan feliz y sin remordimientos.
 
Caris, hacerme caso, si lo podéis evitar, no os liéis con alguien que consideras tu amigo. Palabrita de Furor Uterino.