Poneos
en situación: chico buenorro y chica que se conocen en una noche de fiesta loca
llena de alcohol y desenfreno, y que casualidades de la vida (bueno, más bien,
producto de la destilería de la que ahora eres dueña…) terminan dándose al
fornicio.
Todo
es maravilloso entre vosotros, o por lo menos tú en ese momento lo ves así,
intentas concentrarte en lo que estás haciendo, pero de repente escuchas algo
que te desconcierta: “Que ropa interior
más bonita”. Abres los ojos cual icono de whatsapp y tu cabeza no para de
repetirse un “Perdonaaaaaa???!!!” Y
es que, seamos sinceras: Cuándo un tío en pleno calentón se preocupa de que
ropa interior llevas?? A mí por lo menos nunca me ha pasado…
Después
de eso, intentas pensar que el muchacho es detallista y que por eso se ha
fijado en tu conjunto de lencería, lo cual le daría diez puntos positivos, y
sigues al tema. Pero cuando termináis, y estás en fase “Quiero recuperar mi
aliento y mi vida” vuelves a escuchar otro susurro que te desconcierta: “Pero si te has depilado…” Vuelves a
poner cara de emoticono de whatsapp y ahora si que piensas: FAIL!!!!
Vamos
a ver, muchacho, que te queden claras varias cositas:
1.-
No me he depilado por ti. De hecho, ni siquiera sabía que hoy fuera a
conocerte. No eres el centro de mi vida ni de mi noche.
2.-
“Existe una cosa que se llama depilación
láser y dura en el tiempo” Sí, majo, deberías probarla.
3.-
Al verte más pelado que un mono, y tú decirme que te gustaría probar el láser,
me acuerdo de una compañera que tuve en el insti, que siempre decía: “Hombre peludo, hombre cojonudo”.
4.-
Deberías mirarte esa obsesión por las cosas femeninas.
Y
es que caris, después de esto, ya nunca sabré si me estoy tirando a una trucha,
a un merluzo o al capitán Pescanova.
